HISTORIAS DE UN CÁNCER CON TAU REIKI

CONTÍNUO PEREGRINAR

“Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante.”
Proverbio chino

Desde mi actual estado físico, mental, espiritual y emocional, puedo mirar de frente estas palabras y sentir que son ciertas.

Me llamo Mª Luisa Cano y tengo 52 años. He pasado gran parte de mi vida sumida en la oscuridad, pero gracias a las vivencias que Dios y el destino me tenían reservadas, o gracias a la vida que escogí antes de nacer, he comenzado a ver una senda de luz cada vez más brillante.

Me crié hasta los diez años en un pueblecito de Andalucía, y cuando me trajeron a vivir a Madrid fue tan duro para mí que tardé otros diez en acostumbrarme a la capital. A mis veintitrés conocí al que iba a ser mi marido tras casi cinco años de noviazgo. Recuerdo mi matrimonio como una de las cosas más desagradables que he hecho en mi vida. Por fortuna saqué algo muy bueno de esta oscura experiencia que fueron mis dos hijos a los que quiero con toda mi alma.

Por aquel entonces, andaba yo enterrada en el fango e intentando salir poco a poco. Cuando conseguí reunir la fuerza necesaria, me separé para comenzar una nueva vida que ha sido de crecimiento interior y aprendizaje.

Los primeros años fueron bastante difíciles ya que tenía que sacar adelante a mis hijos de dos y seis años. Por suerte, mi trabajo es nocturno, lo cual me ha permitido estar todo el tiempo junto a ellos aunque, eso sí, sacrificando horas de sueño. Mi inquietud espiritual me ayudaba a seguir adelante y a caminar, a comprender y a crecer un poquito cada día. Quiso Dios que en mi largo peregrinar, me cruzase en el camino con el Reiki. Me metí de lleno en ello, estudié los tres niveles y la Maestría, pero sobre todo lo practicaba a diario. Trabajaba continuamente conmigo misma y un día en semana lo impartía junto con mis compañeros y mi maestro en la asociación que hemos formado. Llevaba más de un año de práctica, cuando a una de mis hermanas le detectaron un cáncer de mama.

Ella ya llevaba tiempo viniendo a la asociación para que la tratásemos, pero a raíz de la operación, se dejó mimar por las sesiones extras y particulares que yo le proporcionaba, sobre todo, cuando estaba con quimioterapia. Notaba lo que la beneficiaba en su estado de ánimo y en los efectos secundarios del duro tratamiento. Pocos meses después, me diagnosticaron también un cáncer de mama y tuve que pasar por lo mismo que ella, con la ventaja de que yo recibía reiki por parte de mis amigos y además lo trabajaba continuamente conmigo misma y con otras personas. Los beneficios que me ha proporcionado el Reiki han sido impresionantes, y los efectos secundarios de la quimioterapia, prácticamente inexistentes. Por desgracia, un mes después que a mí, descubrieron otro carcinoma en la mama a nuestra hermana mayor, de tal manera, que ella y yo coincidíamos en las sesiones de quimioterapia. La gran diferencia fue que ésta desestimó totalmente cualquier tipo de ayuda incluido el Reiki, a pesar de ver lo que nos estaba beneficiando.

Desde hace muchos años, he aprendido que de las peores situaciones siempre se saca algo bueno, y como esta trágica situación no iba a ser una excepción, escribí un libro sobre nuestra historia con la intención de ayudar a todas las mujeres que estén pasando por lo mismo que nosotras. Para que sepan que se puede minimizar extraordinariamente el sufrimiento de todo el proceso. Muestro además en mi libro titulado “HISTORIAS DE UN CÁNCER CON TAU-REIKI” un cuadro con la diferencia de los efectos secundarios del tratamiento recibiendo Reiki, sin recibirlo y recibiéndolo al tiempo que trabajándolo.

Mi mayor deseo es que no hubiese mujeres con cáncer, pero como eso es imposible, espero que mi libro ayude a muchas de ellas.

Maria Luisa CANO SHAW
Maestra de Tau Reiki y autora del libro
"Historias de un cáncer con Tau Reiki"